Trabajó en Londres durante la primer mitad del siglo XX. George Burchett, (nacido George Davis) conocido como el rey de los tatuajes y considerado el tatuador más famoso de su época, aplicó su arte tanto a la elite social y la clase trabajadora, como así también a algunos miembros de la familia real.

La era de Burchett abarca desde 1890 hasta 1953. Vivió y tatuó en Londres, atravesó dos guerras y atendió tanto a la alta sociedad como a los pobres de la ciudad. George dejó un legado muy respetado y una gran cantidad de innovaciones y mejoras para el tatuaje europeo

Los primeros días de la carrera de Burchett

Nacido en 1872 en la ciudad Brighton, Inglaterra, realizó sus primeros bocetos (garabatos) en la piel de su hermano menor y compañeros de clase. A los 5 años Charles Burchett estaba dispuesto a pagarle con caramelos a su hermano mayor, para recibir sus propios diseños.

Cuenta la leyenda que los garabatos de Burchett eran populares entre sus compañeros de clase, tanto así que formaban fila para obtener un diseño. Como era de esperarse, las aspiraciones artísticas del pequeño George, fueron mal vistas por las autoridades de la escuela y resultaron en una serie de castigos, que terminaron con la expulsión de George cuando tenía 12 años.

Como ya no podría asistir a la escuela, George decidió alistarse en la Marina Real. Sus padres estaban en contra de esta decisión, pero su abuela firmó el consentimiento necesario y, así, empezó su carrera como marinero.

Con la marina, George viajó alrededor de todo el Imperio Británico, aprovechando que los marineros enlistados suelen ser llevados a locaciones exóticas.

Marineros tatuados. Principios de 1900

Mientras visitaba lugares como India, África, el Mediterráneo y el Lejano Este, a los 13 años, George quedó impresionado con las personas tatuadas que iba conociendo en su aventura. Asombrado por la variedad de artistas del tatuaje locales y su alta calidad de desempeño, George también desarrollaba su arte en el tablero.

El pequeño George adquirió su primer kit de tatuaje de parte de un colega marinero. Y pasó el resto de su carrera adentro de la marina real tatuando a sus compañeros.

Los tatuajes eran muy populares entre los marinos y muchos tenían la posibilidad de recibir diseños mientras visitaban países exóticos. De hecho, fue en Yokohama donde George Burchett tuvo el honor de ser tatuado por el maestro japonés Hori Chiyo.

Los hermanos Charles y George Burchett

El primer cliente de George, su hermano menor, siguió sus pasos y también se convirtió en un tatuador. Si bien nunca fue tan aclamado como George, trabajaron juntos por algunos años. Sin embargo pasaron la mayor parte de sus carreras por separado.

George y su hermano Charles tenían unos pocos años de diferencia de edad. Hoy, es difícil distinguirlos en viejas fotos. Ambos gustaban de trabajar con batas médicas.

Eventualmente Charles se alejaría del tatuaje y pasaría a dedicarse al negocio de seguros comerciales.

Abriendo su propio estudio

La disciplina de la marina terminó siendo demasiado para el joven George. Abandonó la nave en Jaffa, Israel, y no volvió a Gran Bretaña por los siguientes 12 años.  Para evitar las autoridades de la marina británica abandonó  su apellido original, Davis, y paso a ser George Burchett.

Durante esta etapa de su vida, tuvo distintos trabajos, que incluyeron boletero de tranvía y zapatero. Mientras tanto, en esta etapa, siguió tatuando como una trabajo part time. Recién en 1900 fue que George Burchett  se convirtió en un tatuador full time. Y una vez que tomó la decisión, logró crear una de las más grandes y novedosas prácticas del mundo de los tatuajes, por los próximos 25 años.

George logró eludir exitosamente a las autoridades por unos 12 sorprendentes años. Eventualmente comenzó a extrañar a su tierra natal y regresó a Inglaterra.

Su primer estudio en Londres

Después del retorno a su hogar, Burchett abrió un local de zapateros en el sur de Londres. Continuó tatuando cuando tenía tiempo de sobra y la oportunidad aparecía. Sin embargo, durante este lapso de tiempo, conocería a Sutherland MacDonald y Tom Riley, dos tatuadores legendarios de Inglaterra que cambiarían su vida y su carrera de tatuador para siempre.

De hecho, Sutherland MacDonald tomaría a George bajo su ala, enseñándole todo lo que podía acerca de los procedimientos técnicos y artísticos del mundo de los tatuajes

De zapatero a tatuador de la realeza

George Burchett continuó trabajando como zapatero y aceptaba cualquier trabajo que le pasara por al lado. Mientras tanto, seguía manteniendo su carrera como tatuador, pero en segundo plano. Así y todo, su reputación como buen tatuador seguía en crecimiento entre las clases sociales trabajadoras, marineros y trabajadores del puerto.

Burchett finalmente tomó su carrera de tatuador como actividad principal y abrió su estudio de tatuajes en Londres, que luego mudaría cerca de Waterloo para acaparar las líneas de soldados que iban camino a la Primera Guerra Mundial.

Pronto, George se convirtió en el artista favorito de los londinenses en general y de los visitantes que pasaban por el puerto de la capital del imperio. Su trabajo, que ganaba tremenda popularidad, atrajo también a clases más elitistas y hasta a miembros de la familia real.

George Burchett logró tener al rey George V, a Alfonso XIII rey de España y el rey de Dinamrca Frederick IX entre sus clientes

Así, mucha “gente ociosa con dinero” -como él los llamaba- llegó a su estudio para conseguir algunos tatuajes de su autoría.

Si bien ganó bastante fama a causa de sus clientes de alta sociedad, George nunca olvidó sus orígenes en la Marina, y continuó teniendo a marineros enlistados como sus clientes más frecuentes

Tuvo apariciones en la televisión y en la radio, lo que provocó que su fama fuese aún más grade, provocando que gente de todo el país e inclusive de otras partes de Europa acudiera al estudio del “profesor” a conseguir un Burchett original.

George Burchett, el innovador

Probablemente, el primer diseño de tatuaje “full body” en Europa, fue creado por George Burchett.

Uno de sus más famosos clientes fue Horace Ridler. Un artista de circo conocido como “The Great Omi”. Omi quería tapar algunos tatuajes que ya tenía y obtener un diseño de líneas y patrones en todo cuerpo.

Ridler le pagó a George varios miles de dólares por su trabajo y cubrió todo su cuerpo con el diseño pasando a ser el “hombre cebra”.

Burchett causó un pequeño revuelo cuando introdujo su propio invento: “el tatuaje cosmético”. Alrededor de 1930 introdujo y desarrolló el tatuaje cosmético, con técnicas para oscurecer las cejas.

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Influencias

Burchett siempre siguió interesado en mejorar su arte y estilo. Por eso continuó actualizando su portfolio con nuevos diseños inspirados en diseños africanos, japoneses y asiáticos que fue descubriendo en sus días de marinero.

George continuó tatuando hasta 1942. Cuando cumplió 70 años, intentó retirarse y pasarle el estudio a dos de sus hijos. Sin embargo, al principio de la Segunda Guerra Mundial la demanda de tatuajes fue abrumadora, a causa de la cantidad de marineros y soldados que se dirigían a la guerra. George, entonces, estuvo prácticamente obligado a volver a su local, para poder atender el continuo flujo de clientes. Terminó trabajando en el local, inclusive después de terminada la guerra.

El legado de George Burchett

El hombre que se convirtió en el rey de los tatuajes continuó trabajando hasta 1953, cuando a la edad de 81 años, finalmente falleció.

Su trabajo es tremendamente respetado en el mundo actual del tatuaje. Su profesionalismo sigue siendo tema de análisis, como así también su capacidad para variar técnicas y su historia de trabajo con clientelas exóticas y de elite.